
Chicago, Estados Unidos. Lo que comenzó como una solución de último minuto antes de un partido terminó convirtiéndose en una de las historias más curiosas del histórico debut de Joshua Báez en las Grandes Ligas.
El prospecto de los St. Louis Cardinals llegó al Wrigley Field para disputar el primer partido de su carrera en MLB con parte de su equipamiento habitual, pero unas botas sucias llamaron la atención de su compañero Bryan Torres, quien consideró que el debutante debía lucir impecable para una ocasión tan especial.
Un préstamo de último minuto
Torres buscó rápidamente unas botas de fútbol talla 12 y las encontró en el casillero de Blaze Jordan. También consiguió un cinturón rojo y unos guantes de bateo de José Fermín para completar el uniforme.
Jordan no estaba presente cuando Báez comenzó a utilizar las botas. Al regresar, descubrió que su compañero las llevaba puestas y tomó la situación con naturalidad.
Incluso antes de conocer el desenlace de aquella noche, Jordan le dijo a Báez que podía quedárselas. Lo que ninguno de los dos podía imaginar era que aquellas botas terminarían asociadas con una actuación histórica.
Tres jonrones para entrar en la historia
Joshua Báez no tardó en responder dentro del terreno. En su debut con los Cardinals conectó tres jonrones en sus primeros tres turnos al bate, convirtiéndose en el primer jugador en la historia de MLB en lograr esa hazaña.
El jardinero terminó la jornada con tres cuadrangulares, cinco carreras impulsadas y tres carreras anotadas, en la victoria de St. Louis por 8-4 sobre los Chicago Cubs en Wrigley Field. citeturn0news7turn0news19
La actuación sorprendió al mundo del béisbol y convirtió al joven jugador de 23 años en uno de los nombres más comentados del fin de semana deportivo.
Las botas ahora tendrán un lugar en Cooperstown
La historia tomó un giro todavía más llamativo cuando el Salón de la Fama del Béisbol mostró interés en conservar las botas utilizadas por Báez durante su debut histórico.
El propio Báez decidió donarlas para que formen parte de la colección de Cooperstown. De esta manera, un par de botas prestadas minutos antes del partido pasará a convertirse en un objeto relacionado con una de las actuaciones más memorables en la historia de MLB. citeturn0news1turn0news3
La particularidad es que dentro de las botas permanece escrito el nombre de Blaze Jordan. El jugador bromeó sobre la posibilidad de que su nombre también termine formando parte de la exhibición.
Así, aquellas botas que comenzaron como un simple préstamo entre compañeros terminaron acompañando tres jonrones históricos y ahora emprenden camino hacia el Salón de la Fama.
Una historia que demuestra que, en el deporte, algunos de los detalles más pequeños pueden terminar formando parte de los momentos más grandes.